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José Campos Biscardi "Yo nunca me he preguntado por que pinto; Yo simplemente Pinté!"
Se consolida la magia y un sueño en 45 años de Creatividad sin Límites. Virtuoso el ser humano que logra fotografiar su alma con las manos, convertirla en melodía, escribirla en poema, novela o metáfora. Virtuoso el ser humano que logra interpretarla, compartirla con la magia que da el talento, la perseverancia, a paciencia y sobre todo la sabiduría que en 45 años perfecciona su lenguaje, su melodía, su matiz. Creatividad que crece sin cesar, se desarrolla desde el sueño de la semilla, del niño que conoce lo elemental de la vida, del esbozo de su geografía interna, larvas como representación de la creación del hombre, mixtura de naturaleza y de humanidad, que en el transcurso del tiempo se convirtieron en hermosas figuras e instrumentos que fueron modelando su estilo, piernas femeninas, sin siluetas, ni rostros, belleza de lo que no se ve pero que se deja a la imaginación, apología a sus grandes amores y el paraguas que las resguarda de la inclemencia de la vida, misión suprema del buen padre. Sueño que surge en la hermosura del paisaje andino Tachirense, grandeza que se consolida con el encuentro de su vida, Wuaraira Repano era su nombre, Ávila, majestuoso e imponente, punto de referencia, norte de nuestra hermosa Capital Caracas, testigo de grandes acontecimientos, inspirador de muchas almas. En lo adelante su fiel compañero “Con el Ávila a todas partes” dijo Campos Biscardi al descubrir su lenguaje, su melodía, su matiz, e hizo de él, su alter ego, su otro yo, pudo con su ilimitada imaginación, introducirlo con gran talento en un cubo de ilusión y hacerlo protagonista en inimaginables situaciones. Campos Biscardi nos acerca a la textura de su geografía interna modelada de inmensa sensibilidad, nobleza y bondad, nos demuestra la certera posibilidad de darlo todo sin recibir nada a cambio, nos protege con su manto vegetal, allí siempre presente, nos llena de fortaleza al poder observar que estoicamente el Ávila resiste y resistirá a los embates de las fuertes lluvias, el inclemente sol, la indiferencia, la inconciencia y el desamor de algunos mortales. El Ávila va y viene, se enfrenta, se aparece, incursiona, atraviesa el lienzo, se convierte, se transforma en cualquier forma, al alcance de nuestras manos, siempre esta allí presente, siendo tan grande y tan próximo a veces ni lo vemos, trabaja incesantemente, nos brinda su oxigeno, adorna nuestro amanecer, nos guía el camino mostrándonos el norte, dispone su cima para que podamos alcanzarla y la comparte con humildad. Lic. Alberto E. Bello Nahmens Caracas 22 de Junio de 2003
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